‘Bar Adentro, ‘Cine Ideal’ y ‘El Gran Vacío Amarillo’, en El Diario Montañés, de Santander

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El Diario Montañés, de Santander, nos dedica dos páginas a nuestros tres últimos libros: los ensayos ‘Bar Adentro’ y ‘Cine Ideal’ y la novela de aventuras ‘El Gran Vacío Amarillo’. Del primero dice:
“Son escritos concebidos para «conversar, engrasar la inteligencia y desarrollar la racionalidad». Nacen desde lugares que se alejan de la mística y la emocionalidad pero cercanos a la «reflexión y la diversión. Sádicos: instruir deleitando», asegura el lema oficial de esta nueva plataforma para las palabras.”
De la novela ‘sahariana’ de Silvia Andrés y Rafael Manrique comenta:
“Los autores abordaron la escritura en tres jornadas de encierro a las que siguieron meses de trabajo con datos y diálogo. Localizaciones como Mali, Níger y Argelia son la geografía que enmarca la narración profusa en datos muy rigurosos. Ambos se enfrentaron a una experiencia laboriosa, a veces difícil pero rica y muy diferente a mundo del ensayo en discurre su creación habitual.”

Librerías donde se puede encontrar ‘El Gran Vacío Amarillo’

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el-gran-vacio-amarillo-buenaAunque nos faltan algunos datos de Galicia y las islas, ya podemos decir dónde se puede encontrar ‘El Gran Vacío Amarillo’, la novela sobre el Sáhara de Silvia Andrés y Rafael Manrique:

Casa del Libro

Elkar

La Central

Biblioteca de Babel (Palma de Mallorca)

La Llar del Llibre (Sabadell)

Ali i Truc (Elche)

Diego Marín (Murcia)

Herso Consorcio (Albacete)

Popular Libros (Albacete)

Antonio Machado (BB AA, Madrid)

Antonio Machado (Fdo. VI, Madrid)

Cervantes y Compañía (Madrid)

Le Librería (Madrid)

Cerezo (Logroño)

Estvdio (Santander)

La Factoría del Sueño (Oviedo)

Gil (Santander)

La Vorágine (Santander)

Gómez (Pamplona)

Santos Ochoa (Logroño)

Agapea Factory (Málaga)

Babel (Granada)

Discos Elisia (Melilla)

Lual Picaso (Almería)

Luque (Córdoba)

Mapas y Compañía (Málaga)

Mateo e Ino (Melilla)

Metáfora (Roquetas del Mar)

Picasso (Granada)

Prometeo y Proteo (Málaga)

Lorca (Benalmádena)

Teorema Nueva (Granada)

Letras Corsarias (Salamanca)

Hydria (Salamanca)

Pastor (León)

Santiago Rodríguez (Burgos)

Margen (Valladolid)

Librerías donde se puede encontrar ‘Bar Adentro’

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Cubierta Bar adentro_VERSION FINAL OK PARA IMPRIMIR

Casa del Libro

Elkar

Abacus

La Central

Laie

Biblioteca de Babel (Palma)

Caixaforum (Palma)

La Llar del llibre (Sabadell)

Acaraz (Cartagena)

Ali i Truc (Elche)

Diego Marín (Murcia)

Herso (Albacete)

La Montaña Mágica (Cartagena)

Popular Libro (Albacete)

Santos Ochoa (Torrevieja)

Antonio Machado (Bellas Artes, Madrid)

Antonio Machado (Fernando VI, Madrid)

El Argonauta (Madrid)

Le Librería (Madrid)

Visor (Madrid)

La Afición Literaria (Vitoria)

Castroviejo (Logroño)

Cerezo (Logroño)

Cervantes (Oviedo)

Estvdio (Santander)

La Vorágine (Santander)

Gil (Santander)

Santos Ochoa (Logroño)

Zuloa Irudia (Vitoria)

Agapea Factory (Málaga)

Agapea Mallorca (Málaga)

Alsur (Granada)

Babel (Granada)

Lual Picasso (Almería)

Luces (Málaga)

Luque (Córdoba)

Panella (Sevilla)

Picasso (Obispo Hurtado, Granada)

Prometeo y Proteo (Málaga)

Yerma (Sevilla)

Letras Corsarias (Salamanca)

Hydria (Salamanca)

Pastor (León)

Santiago Rodríguez (Burgos)

Margen (Valladolid)

Santos Ochoa (Salamanca)

Follas Novas (Santiago)

Gallaecia (Santiago)

Librouro (Vigo)

Mendinho (Vigo)

Paz (Pontevedra)

Tanco (Ourense)

Trama (Lugo)

Xiada (A Coruña)

‘El Gran Vacío Amarillo’, aventuras en el Sáhara de la mano de Silvia Andrés y Rafael Manrique

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Os presentamos nuestra última novedad: ‘El Gran Vacío Amarillo’, novelón de aventuras escrito por Silvia Andrés y Rafael Manrique con el Sáhara y el Teneré como telón de fondo. El desierto, esa gran vacío amarillo de los mapas…

Un paisaje peligroso y de singular belleza. Desiertos,oasis, guías. Ciudades perdidas como Djado. Una guerra civil. Unos servicios secretos. La diáspora de los judíos. Los secretos de los rabinos. Tráfico de seres humanos. Matanzas. Epidemias de resonancias medievales. Un crimen sorprendente. La amistad y la traición entremezcladas. El amor y los celos, la vida y la muerte. Todo en el gran vacío amarillo del mapa sahariano salpicado de nombres -Gautier, Tassili, Djado, Teneré- que cautivan la imaginación y el pensamiento

Rafael Manrique es psiquiatra y doctor por la Universidad de Cantabria. Trabaja enfoto-rafa práctica privada en Santander. Sus áreas de trabajo son la psicoterapia y las relaciones amorosas, temas sobre los que ha publicado diversos libros. Las áreas de interés no profesionales son el cine y los viajes sobre los que asimismo ha publicado varios trabajos. La crítica de arte suele ser un tema habitual en sus colaboraciones con el Diario Montañés. Es el coordinador de la colección TEXTOS INSOLITOS de la editorial El Desvelo.

Silvia Andres es coautora de ‘El gran Vacío amarillo’ y ‘Diecinueve rayas’, ambas junto a Rafael Manrique. Es muestrafotoescritora en lengua castellana. Licenciada en Historia por la Universidad de Barcelona, está vinculada profesionalmente con el mundo editorial y la educación. Nativa del Raval barcelonés, geográficamente disoluta e interesada en las periferias, los viajes y la poesía.

‘Textos Insólitos’, nueva colección que se abre con ‘Bar Adentro’ y ‘Cine Ideal’

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Presentamos con gran contento una nueva colección, TEXTOS INSÓLITOS, que abrimos con dos títulos: uno sobre la cultura de bar y otro sobre cinco grandes autores del cine moderno. La colección está coordinada por Rafael Manrique y coproducida con Bodega del Riojano. Los libros estarán disponibles para el público a partir del lunes.

TEXTOS INSOLITOS es una colección  de la EDITORIAL EL DESVELO que ofrece ensayos breves, originales,  sobre temas poco abordados, de lectura accesible y de elaboración mayoritariamente colectiva… insólitos. Permiten al lector la posibilidad de disfrutar de textos profundos y rigurosos aunque no académicos en su formato ni contenido. Esta colección propone itinerarios en los que deambular por el cine, la educación, los viajes, el arte, la vida cotidiana… Sus páginas presentan conceptos e ideas que sirven para andar por el mundo, para pensar en él y son, en definitiva, una invitación a intervenir. Son escritos concebidos para conversar, engrasar la inteligencia y desarrollar la racionalidad. Nacen desde lugares que se alejan de la mística y la emocionalidad pero cercanos a la reflexión y la diversión. Sádicos: instruir deleitando.

TEXTOS INSOLITOS son ensayos para leer en cualquier sitio, en los que se proponen reflexiones sobre las experiencias en las que nos desenvolvemos. Material para la conversación, para compartir.

Los dos primeros volúmenes son:

BAR ADENTRO, de Carmen Barbero, Carlos Crespo, Amaya Sampedro e Inmaculada Sanz.

Por así decir se trata de una descripción poético-fenomenológica sobre los bares.  El bar se aborda desde múltiples perspectivas con los únicos instrumentos de la observación y el pensamiento aplicados a la promiscua, polifacetica y adictiva realidad de un bar. Nada escapa a la mirada de los autores de esta obra colectiva.

CINE IDEAL, de Begoña Cacho, Ana Estefanía, Eduardo González, Rafael Manrique y Celia Nespral.

Es una reflexión producto del gozo de contemplar el cine de los directores vistos en el Güemes Film Festival: Terrence Malick, Emir Kusturica, Jim Jarmusch, Terry Gilliam y Pier Paolo Pasolini.  Todos ellos son hitos que marcan un itinerario intelectual y emocional.

Se completa el análisis con unas propuestas, obtenidas de su cine, que pueden ayudarnos a comprender este complejo siglo XXI.

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Rafael Manrique.

Klabund y su Historia de la Literatura Alemana, a partir del 28 de noviembre

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Dentro de 10 días, tendremos a la venta en toda España la más subjetiva y crítica Historia de la literatura alemana contada en una hora, que además se puede leer en una hora como su título promete. Esta obra, que nos ha fascinado desde el principio, supone la primera vez que en España se publica a Klabund, Alfred Henschke, un hombre que se sabía condenado a morir joven por la tuberculosis, y que frenéticamente escribió 70 obras antes de que se cumpliera su destino con 38 años. El influenció en Brecht y Tohmas Mann y, de su erudición y su espíritu libre, extrajo monumentos para el teatro, la poesía y, como es este caso, en ensayo de corte literario.

Olga García García se ha encargado de seleccionar, traducir, prologar y anotar este librito, pequeño en tamaño pero grande en cuanto a ambición e interés.

Os dejamos parte del prólogo de la obra para que sepáis quién fue Klabund y de qué va esta meteórica historia de 2.000 años de literatura alemana.

Klabund, un moribundo que vive a todo gas

por Olga García García

klabund  “En esta época de compendios, extractos, síntesis y sinopsis, donde los saberes aparecen estuchados como complejos multivitamínicos que, en una sola cápsula, deben aportar todo lo que supuestamente debe ingerir el intelecto para participar en la atropellada comunicación internacional; y además demostrar que se es poseedor de una, cada vez más inexistente, cultura general; en esta época, puede que sea el momento para rescatar del doble fondo de la biblioteca una obrita que promete un recorrido por las letras alemanas en sólo una hora. Ésta no es una historia de la literatura al uso, y en efecto se podría leer en el tiempo que su título anuncia, sobre todo si se es un velocista engullidor de píldoras culturales. Sin embargo su lectura no permitiría adquirir al lego una breve resumen de la historia de la literatura alemana, aunque en sus algo más de 100 páginas el autor pase revista a casi 2000 años de producción literaria. Semejante obra sólo la podía escribir alguien que manifestó “estar siempre muy seguro de sí mismo”, Alfred Henschke (Crossen del Oder, la actual ciudad polaca de Krosno Odrzańskie, 1890 – Davos 1928), conocido con el pseudónimo de Klabund, acrónimo a partir de Klabautermann (duende en las embarcaciones del mar Báltico) y del término vagabundo (Vagabund, en alemán).

El, en un principio, discreto y aplicado hijo de boticario se definió a los 20 años como escritor al haber ya compuesto 597 poemas, 29 relatos, 13 piezas de teatro de un acto, una novela, una colección de aforismos, además de otros fragmentos para futuros dramas y novelas. Fredi plantó cara a su despótico padre, se negó a seguir estudios de Farmacia y eligió los derroteros de la germanística y la dramaturgia. Klabund estaba naciendo. Munich, Lausanne, Berlín, Locarno y Davos le acogerán. Escribirá más de 1500 poemas, un total de 70 obras, entre escritos propios y adaptaciones; a pesar de su prematura muerte a los 38 años. 70 escritos en 20 años bajo el ritmo trepidante de quien sabe que tiene los días contados.

A los 16 años le diagnosticaron tuberculosis pulmonar “cerrada” (es decir, no contagiosa). Esta patología milenaria que hasta la mitad del siglo XX solía ir acompañada de una sentencia de muerte. Sin embargo, la enfermedad no le impidió frecuentar los antros de la bohemia berlinesa y muniquesa, aunque estos ambientes fueran auténtico veneno para sus pulmones. ¿Cómo iba a resistirse a compartir mesa con Franz Werfel, Frank Wedekind o el carismático actor Alexander Granach? ¿A participar de la conversación y la bebida con Leonhard Frank y Erwin Piscator en el Simpl?

A los 23 años le asaltó, como a otros, la embriaguez patriótica y en el verano de 1914 se presentó voluntario a filas. Al igual que en Hugo Ball, George Grosz, Hermann Hesse o Ernst Toller, el entusiasmo bélico de Klabund no duró mucho y además, no podía ser de otra manera, fue declarado no acto. Durante la campaña fue asiduo frecuentador del cabaré Voltaire en Zurich, lugar de encuentro de los dadaístas en torno a Tristan Tzara; y allí se volvió pacifista. Desde Suiza pidió al emperador alemán, en una carta abierta, que abdicara y así se pusiera fin a la contienda. La carta seguro tuvo algo que ver, cuando años más tarde fue arrestado acusado de tener conexiones con los espartaquistas, y tuvo que pasar 10 días de calabozo en Munich (incidente no muy recomendable para sus pulmones).

Aquel joven delgado, pálido, de apariencia tímida, con sus inseparables gruesas gafas de montura oscura iba y venía de los más variados lechos amorosos a la tumbona del sanatorio; de la climoterapia de altuna a los escenarios de los más conocidos cabarés de la época. La enfermedad le obligaba a intercalar periódicas curas de reposo y dieta rica en grasa en las alturas alpinas.

Robert Louis Stevenson, Christian Morgenstern o Arthur Conan Doyle fueron otros pacientes que le precedieron en Davos. Los sanatorios de la localidad suiza, inmortalizada en La montaña mágica, pronto se convertirían en lugar de peregrinación de la bohème literaria (Paul Éluard y Gala Dalí, René Crevel y Mopsa Sternheim…). Ya en 1916, Klabund realiza la primera de sus muchas y sucesivas curas en Davos, en el sanatorio del Dr. Jessen, donde 4 años antes también Katja Mann había sido tratada. La frívola existencia de los “moribundos” la plasmó irónicamente Alfred Henschke, alias Klabund, en no pocos versos, textos fragmentarios y en la narración autobiográfica jadeante La enfermedad (1916) que, sorprendentemente, presenta varios paralelismos con La montaña mágica (1924). El ambiente mórbido, a la vez exaltado, la desesperación pero también las ansias de vivir que inundan el sanatorio del Dr. Jessen (Dr. Behrens para Thomas Mann), o las macabras fiestas de carnaval y algunos amoríos de Klabund parece como si hubiesen sido transpuestos posteriormente a La montaña mágica. Si Mann algo sabía de las correrías y la obra del “espíritu vagabundo”, es una incógnita. De lo que no hay duda es que Klabund fue el iniciador de los bailes de disfraces en Davos. Él mismo ensamblaba collages dadaístas para anunciar, siempre con un corrosivo humor negro, el próximo Baile de la Banana, donde se danzaría al ritmo del vals del bacilo, el tango febril o la polca de las temperaturas; o las carreras de sacos, cuyo primer premio era un termómetro.

(…)

A comienzos de su etapa más productiva, la década de los 20, redacta esta Historia de la literatura alemana en una hora, posiblemente la más sincera y subjetiva hasta la médula, historia literaria que se haya escrito. Un libro sin ninguna pretensión de universalidad o reconocimiento científico. No es una obra expositiva. Hay que estar versado en las letras alemanas para poder seguir los enjuiciamientos y, a veces, las licencias poéticas de Klabund. Ni que decir tiene que, en no pocas valoraciones, el autor se equivoca; y cuanto más se acerca a su época, más aventuradas son sus opiniones. A Lessing le dedica dos páginas, a Goethe siete de alabanzas, a Thomas Mann se lo despacha en dos líneas, y elogia a autores cuyos nombres hoy son prácticamente desconocidos. Y un “tal” Günther no deja de aparecer aquí y allá. Posiblemente porque Fredi sentía afinidades con la vida nómada y breve de este desasosegado y también tuberculoso de principios del siglo XVIII. Sus dictámenes literarios tienen en ocasiones el formato de la microprosa, de la miniatura que a placer él adereza con divagaciones fragmentarias.

Cuando el editor de la Historia de la literatura alemana en una hora le anuncia su intención de poner en el mercado 10 ediciones, Klabund escribe a su suegra y confidente: “El hombre tiene valor”. Pero la Dürr & Weber de Leipzig no se equivocaba. Ya en 1921 se habían vendido 30.000 ejemplares de esta peculiar obrita (…).”

Maria Botchkareva dice ‘no’ a Lenin y Trotsky

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Maria Botchkareva, creadora de los batallones femeninos durante la I Guerra Mundial, se ve inmersa en plena ola revolucionario y rehúsa el ofrecimiento bolchevique de comprometerla. Reproducimos un fragmento de la entrevista que mantuvo con Lenin y Trotsky en el Instituto Smolny, en Moscú. La entrevista está recogida en su libro de memorias El batallón de mujeres de la muerte:

“Ambos se levantaron y me tendieron correctamente la mano. Lenin se excuso por mi detención diciéndome que no había tenido noticia de ella hasta aquella mañana; me felicitaron por mi actuación durante la campaña y se pusieron a esbozar el cuadro de felicidad y dicha que se proponían conceder a Rusia. Hablaban sencillamente, suavemente, explicándome que trabajaban por el bien del pueblo, por los desheredados, por las clases laboriosas, buscando más justicia para todos. Y, puesto que yo pertenecía a la clase obrera, me invitaron a que me uniera a su partido y colaborara con ellos a favor de las clases obreras y campesinas. Necesitaban en su partido gente como yo, con fe, con voluntad…

–No creo que laboran ustedes para el bien de Rusia, sino para su ruina –les dije.

–¿Por qué? –me preguntaron–. No perseguimos más que el bien y la justicia; el pueblo está con nosotros y usted misma ha podido comprobar que el ejército nos sostiene.

–Nada tengo que objetar a ustedes sobre sus planes para el porvenir –les repliqué–, pero, por el momento, si retiran las fuerzas del frente arrastrarán al país a la ruina. Ya están ustedes desmovilizando, y no sé cómo van a firmar la paz si no tienen tropas en el frente. También yo la deseo, pero si estuviese en las trincheras no me movería hasta que la paz quedase firmada. Cuanto están haciendo va a ser la perdición de Rusia.

–Si desmovilizamos a la tropa es porque los alemanes no avanzarán ya contra nosotros; tampoco ellos quieren batirse.

Me sentía indignada al ver que los gobernantes de Rusia confiaban en nuestros adversarios.

–Desconocen ustedes a los alemanes –les dije–. Hemos sufrido durante esta guerra enormes pérdidas y ahora vamos a abandonarlo todo sin combatir… Si quitan ustedes los soldados del frente, avanzará el enemigo y se apoderará de todo cuanto pueda. Y eso es la guerra. Soy soldado y la conozco muy bien; ¡ustedes son los que la desconocen! ¿Por qué se han adueñado del poder? ¡Van a deshacer el país!

Mis interlocutores comenzaron a reír y pude adivinar en sus ojos verdadero sentido del sentimiento que les inspiraba. Ellos eran cultos –decían– y conocían a la gente; habían viajado, habían escrito libros, mientras que yo no era más que una pobre ignorante. Mis palabras parecían divertirles sobremanera; sonreían con aire de condescendencia cuando les decía que no sabían lo que era la guerra.”

Maria Botchkareva. El batallón de mujeres de la muerte.

Maria Botchkareva narra su intento de suicidio para escapar de un marido maltratador

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La vida de Maria Botchkareva, creadora de los batallones femeninos rusos durante la I Guerra Mundial, estuvo presidida por la violencia de principio a fin, hasta su muerte en 1920. Según relata en sus memorias ‘El batallón de mujeres de la muerte’, sus dos matrimonios fueron de una gran brutalidad, hasta el punto de empujarla al intento de suicidio en varias ocasiones. Esta es una de ellas:

“Una mañana, hallándome yo sobre el puente del buque, distinguí en el muelle una cara conocida, que no era otra que la de mi marido. Se me heló la sangre en las venas y comencé a temblar pensando en lo que iba a ocurrir. Si volvía a caer en sus manos, mi vida iba a ser una continua tortura. Era inútil intentar huir; en tierra hubiera tenido un recurso aún, pero allí toda huida se hacía imposible.

Veo, pues, avanzar a mi enemigo; se detiene, dice unas cuantas palabras al celador, que le responde con un signo afirmativo. Entonces él apresura la marcha; su gesto me aterra; ¡me va a coger en la trampa! Pero no; ¡un momento aún!; ¡ha triunfado demasiado pronto!

Corro por el puente, me subo en la barandilla del barco y me precipito en el agua profunda del Obi. Me angustia la idea de la muerte que llega…; pero… ¡qué importa!… Siento frío; ¡el agua está helada!… Me voy hundiendo cada vez más, pero soy dichosa, gozo de un triunfo; he sabido evitar aquel lazo del destino y me hallo ya en los brazos de la muerte…

Vuelvo a mi ser, y me encuentro no en el cielo, sino en el hospital. Me habían visto arrojarme al río y me extrajeron de él sin conocimiento… Volvía a la vida…

Las autoridades me interrogaron sobre los motivos de mi intento de suicidio y entablaron una información verbal; les hablé de mi marido…, de su brutalidad…, de la imposibilidad absoluta de la vida común con él…”bochkareva

‘Juntos suspensivos’, en Casa del Libro

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La Casa del Libro, en la calle Alcalá de Madrid, se llenó el pasado sábado para la presentación de ‘Juntos suspensivos’, el último libro que hemos publicado de Alberto Hontoria Maceín, después de ‘Disjecta membra’ y ‘Euforia colectiva’. Estos microensayos, que rayan en lo poético, sobre la solidaridad humana, fueron presentados por la periodista y gestora cultural Leticia García Vilamea. Os dejamos unas imágenes de la presentación y damos las gracias a todos los que en ella intervinieron.

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