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Maria Botchkareva, creadora de los batallones femeninos durante la I Guerra Mundial, se ve inmersa en plena ola revolucionario y rehúsa el ofrecimiento bolchevique de comprometerla. Reproducimos un fragmento de la entrevista que mantuvo con Lenin y Trotsky en el Instituto Smolny, en Moscú. La entrevista está recogida en su libro de memorias El batallón de mujeres de la muerte:

“Ambos se levantaron y me tendieron correctamente la mano. Lenin se excuso por mi detención diciéndome que no había tenido noticia de ella hasta aquella mañana; me felicitaron por mi actuación durante la campaña y se pusieron a esbozar el cuadro de felicidad y dicha que se proponían conceder a Rusia. Hablaban sencillamente, suavemente, explicándome que trabajaban por el bien del pueblo, por los desheredados, por las clases laboriosas, buscando más justicia para todos. Y, puesto que yo pertenecía a la clase obrera, me invitaron a que me uniera a su partido y colaborara con ellos a favor de las clases obreras y campesinas. Necesitaban en su partido gente como yo, con fe, con voluntad…

–No creo que laboran ustedes para el bien de Rusia, sino para su ruina –les dije.

–¿Por qué? –me preguntaron–. No perseguimos más que el bien y la justicia; el pueblo está con nosotros y usted misma ha podido comprobar que el ejército nos sostiene.

–Nada tengo que objetar a ustedes sobre sus planes para el porvenir –les repliqué–, pero, por el momento, si retiran las fuerzas del frente arrastrarán al país a la ruina. Ya están ustedes desmovilizando, y no sé cómo van a firmar la paz si no tienen tropas en el frente. También yo la deseo, pero si estuviese en las trincheras no me movería hasta que la paz quedase firmada. Cuanto están haciendo va a ser la perdición de Rusia.

–Si desmovilizamos a la tropa es porque los alemanes no avanzarán ya contra nosotros; tampoco ellos quieren batirse.

Me sentía indignada al ver que los gobernantes de Rusia confiaban en nuestros adversarios.

–Desconocen ustedes a los alemanes –les dije–. Hemos sufrido durante esta guerra enormes pérdidas y ahora vamos a abandonarlo todo sin combatir… Si quitan ustedes los soldados del frente, avanzará el enemigo y se apoderará de todo cuanto pueda. Y eso es la guerra. Soy soldado y la conozco muy bien; ¡ustedes son los que la desconocen! ¿Por qué se han adueñado del poder? ¡Van a deshacer el país!

Mis interlocutores comenzaron a reír y pude adivinar en sus ojos verdadero sentido del sentimiento que les inspiraba. Ellos eran cultos –decían– y conocían a la gente; habían viajado, habían escrito libros, mientras que yo no era más que una pobre ignorante. Mis palabras parecían divertirles sobremanera; sonreían con aire de condescendencia cuando les decía que no sabían lo que era la guerra.”

Maria Botchkareva. El batallón de mujeres de la muerte.