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A propósito de La educación de las hijas

Margaret Clark

En el marco general solemnemente neoclásico del Círculo de Bellas Artes de Madrid, se presentó la primera edición en español del libro Thoughts on the Education of Daughters, de una pionera del feminismo británico, Mary Wollstonecraft. La traducción estuvo a cargo de nuestra socia Cristina López González.

En el acto intervinieron Javier Fernández Rubio, periodista y copropietario de la editorial que ha publicado el libro, El Desvelo Ediciones, S. L., y Amelia Valcárcel, autora de su extenso prólogo.

En su breve resumen del libro, Javier destacó la suntuosidad del lenguaje de la autora, propia del siglo dieciocho, y la gran calidad de la traducción, en la que quedaba fielmente reflejada. Indicó que le había llamado la atención la contradicción existente entre los consejos que da la autora sobre la importancia de educar a las hijas en el sosiego y su propia vida, que fue azarosa y apasionada como pocas.

A continuación presentó a Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política de la uned, vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado y conocida investigadora en el campo del feminismo filosófico.

Amelia pinceló la biografía corta y dura de Mary Wollstonecraft, mujer de clase media de fina inteligencia y mucho carácter que frecuentaba los círculos reformistas de su época. Ese bagaje, sumado a un apasionamiento escasamente disimulado (algo, por otra parte, también propio de la época, según la ponente) la llevaron a una conducta poco convencional o incluso francamente escandalosa para sus tiempos. Tras amoríos varios y una hija ilegítima, finalmente se casó con William Godwin, con el que tuvo su segunda hija, Mary Shelley (sí, la autora de Frankenstein y mujer del poeta Percy Shelley), a la que no vería crecer, ya que Mary Wollstonecraft murió a los pocos días del nacimiento de su posteriormente famosa hija.

La ponente achacó el «entierro» de la obra de Wollstonecraft durante al menos 70 años después de su muerte a la biografía que escribió de ella su marido, hombre profundamente enamorado pero fiel seguidor de Rousseau y, por lo tanto, defensor de la sinceridad a toda costa. Al narrar con todo lujo de detalles la vida excepcionalmente libre de su mujer, hizo un flaco favor al feminismo de principios del siglo XIX, que por recato se tuvo que distanciar del pensamiento de una mente tan excepcional debido a lo que en la época se consideraba un comportamiento reprobable. En cambio, la obra de Godwin constituye hoy un legado de valor incalculable tanto para los estudiosos del feminismo como los de la sociología del sigloXVIII.

La prologuista del libro insistió en la juventud de la autora cuando publicó La educación de las hijas, inmadurez que deja entreverse en sus páginas y que enternece al lector. Explicó que si bien en ese momento, contando con solo 26 años, distaba mucho de ser la mujer que luego escribiría Vindicación de los derechos de la mujer, la simiente de ese tratado fundamental del feminismo europeo puede hallarse en La educación. Este último libro, según Amelia, debe leerse como una fuente directa de información sobre la situación de la mujer de clase media del siglo XVIII y de la estrechísima franja de opciones vitales que le permitía esa sociedad. Indicó que una de ellas, el suicidio, no era poco común, y tampoco ajeno incluso a la muy vital Mary Wollstonecraft, que lo había intentado en dos ocasiones.

Terminó recomendando la lectura de La educación de las hijas, cuya traducción alabó, a todo estudioso del XVIII, un siglo apasionante.

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Entrevista a Javier Fernández Rubio

Empecemos hablando de El Desvelo Ediciones. Crear una editorial cultural, con cierta vocación minoritaria (en el mejor sentido de la palabra) precisamente en estos momentos en que el sector está sufriendo una cierta zozobra, ¿no es una aventura arriesgada?

Pues sí, es una aventura, con toda seguridad. En mi caso particular, siempre he querido hacer algo con los libros. Pero todo depende del contexto, ya que no siempre puedes encontrar personas que están dispuestas a participar en el proyecto, porque yo no quería hacerlo solo, y no se puede hacer solo. Dio la casualidad que encontré primero a una persona que se llama Mada Martínez y luego a otra que se llama Alberto Santamaría y mucha gente más… Traductores como Cristina López, Eva Gallud, Luisa Gutiérrez, y también libreros. En fin, somos un colectivo que cubre la prensa y también el mundo del libro.

Javier Fernández Rubio, copropietario de El Desvelo Ediciones, S. L., ha sido el responsable de la primera edición en español del libro de Mary Wollstonecraft La educación de las hijas.
Junto con Mada Martínez García, periodista cántabra al igual que él, fundó El Desvelo Ediciones, S. L. en octubre del 2009. En 2011 se incorporó al proyecto Alberto Santamaría, poeta y doctor en Filosofía.

¿Que es mal momento ahora? Pues sí, pero yo creo que si lo piensas mucho no lo haces nunca…

En vuestra experiencia, ¿hay alguna complicación extra a la que hay que enfrentarse en la edición de un libro traducido y que no se tiene con uno escrito en castellano?

Sí, sí, sobre todo con nuestros libros. No tanto con La educación de las hijas, que es literatura dieciochesca, pero sí con otros que estamos haciendo ahora. Nosotros dejamos libertad absoluta al traductor, ya que sabemos que tiene que entregarse a ese juego de equilibrio entre ser fiel al texto y al mismo tiempo interpretarlo. Delegamos en el traductor, confiamos en él; si tiene dudas, nos las consulta y nosotros las consultamos con el autor. En fin, intentamos colaborar con él en la medida de lo posible, pero siempre le damos la supremacía.

De manera general, ¿cómo se llega a la conclusión, en una editorial, de que merece la pena publicar una obra traducida? ¿Cuáles son los criterios culturales, editoriales y comerciales que se aplican en El Desvelo, por ejemplo?

Los libros son una jungla, hay tantos… Hay miles. A veces surgen por casualidad. No es que se haga un estudio previo, exactamente. Nosotros tenemos a Alberto Santamaría, que es doctor en Filosofía. Él tiene unos referentes muy claros en el mundo del ensayo. A veces los libros nos llegan de manera indirecta. Digamos que es un cúmulo de circunstancias en el que a veces el azar resulta importante.

En el caso concreto de Thoughts on the Education of Daughters, ¿por qué se ha pensado que podrían tener relevancia para la sociedad española del siglo XXI las ideas de una feminista inglesa del XVIII?

Eso es algo que hemos visto después, una vez traducido. Pero se trata de un libro muy actual, quitando los detalles de la época. Por lo pronto, Mary Wollstonecraft es una autora de referencia que está muy poco publicada, muy poco traducida. Se conoce su gran libro, Vindicación de los derechos de la mujer, y sin embargo tenía otra obra inédita en español, un libro que se puede considerar un antecedente. Y es allí adonde fuimos nosotros.

Entonces, ¿es la primera vez que se publica en español?

Sí, estaba inédita, sí. Y a las personas interesadas tanto en el mundo literario como en el mundo feminista les interesa mucho este libro porque no hay facilidad para acceder a él.

Es un clásico, digamos.

Sí, así es.

El mercado español del libro traducido es, según un artículo que leí en The Economist hace unos tres años, el mayor del mundo. Y según esa misma fuente, supone un 20 % de los 120 000 títulos publicados anualmente en español. ¿Será porque el lector hispano tiene gustos más internacionales por la educación que recibe, porque las editoriales ya han hecho una labor de marketing muy eficaz, apoyándose en la experiencia extranjera de superventas? ¿Alguna otra explicación?

Bueno no soy experto en esto, pero creo que influye un cúmulo de circunstancias. Por lo pronto, el mundo de habla hispana es diverso, con muchos países, y todos tienen una gran tradición editora. Es decir: hay muchas empresas, muchos editores en muchos países. Y una vez que empiezas a publicar libros es lógico que saltes a otra cultura y así entras en la traducción. Hay cierta voracidad por publicar libros de todas la culturas y todos los contextos.

¿Qué busca una editorial en un traductor cuando decide traducir un libro para su publicación? ¿Cuáles serían los criterios de selección? ¿Cómo contacta con los candidatos? ¿Se utilizan los servicios (bolsas de trabajo o similar) de las asociaciones profesionales de traductores con este fin? Más concretamente, ¿cómo eligieron a Cristina López para la traducción de La educación de las hijas?

Pues a Cristina la conocimos a través de Julia Valdor, amiga nuestra y vinculada al mundo de la traducción. Y una vez puestos en contacto, nos hizo una prueba, y la verdad es que nos encantó. Nos ha parecido una persona muy rigurosa, lo que pienso que es el común denominador de todos los traductores. Creemos que el traductor también es un creador, un creador que tiene que buscar el equilibrio entre lo propio y lo ajeno. Cristina se involucró mucho, más allá de la mera traducción: se metió en la obra. La traducción que hizo es magnífica.

Y los correctores: ¿suelen ser trabajadores por cuenta de las editoriales o también se tira de profesionales liberales? En una editorial minoritaria como El Desvelo, ¿quién hace esa labor? ¿Tenéis alguien en plantilla?

Lo hacemos internamente. Venimos del mundo del periodismo. No somos especialistas, pero sí estamos acostumbrados a corregir y a leer y a retocar. Por supuesto que surgen dudas, pero buscamos las respuestas. Como somos una editorial pequeña, intentamos economizar no acudiendo a mucha gente. Tenemos diseñadores, tenemos traductores, pero con la corrección la típica duda es si la externalizamos o si la hacemos nosotros, y en este caso la hacemos nosotros.

Y por terminar, una pregunta sobre el mercado editorial como tal: ¿cómo cree que el libro electrónico va a afectar a las ventas del libro convencional? ¿Podría ser que una editorial del perfil de El Desvelo tenga mayores probabilidades de sobrevivir a este cambio que otras, que dependen de un público mayoritario y, en cuanto a las generaciones más jóvenes, más bien poco dispuesto a pagar por lo que se puede obtener gratis (aunque haya que leer en una pantalla)?

Las editoriales pequeñas tienen muchas ventajas e inconvenientes. La ventaja es que somos muy flexibles y tenemos una economía casi de guerra, así que… La desventaja es que tienes que introducirte, tienes que darte a conocer, y todo es más difícil para los pequeños a la hora de desarrollar un nombre.

Con el libro electrónico nadie sabe lo que va a pasar. Hay una gran indeterminación, en primer lugar tecnológica. Es que hay varios soportes. Hay muchas cosas que se están definiendo todavía, como pasó con la telefonía móvil o Internet.

¿Que van a cambiar los hábitos de lectura? Yo creo que el libro va a llegar a cierto tipo de lectores que no compran en papel. Pero el libro va a seguir existiendo. Es una historia que ya pasó con la prensa, a propósito de las páginas web y los periódicos electrónicos. Ellos, los periódicos, han adaptado sus contenidos, han buscado otro tipo de lectores. No se trata tanto de desaparecer como de evolucionar. El libro en papel siempre va a seguir existiendo, por una cuestión sentimental. Para quien se ha educado con libros, ha leído libros, el libro electrónico es muy práctico, pero no tiene el componente del papel. En el inconsciente el libro no existe hasta que tiene las tapas. No se sabe por qué.

Van a existir varias opciones, pero en cualquier caso yo creo que lo básico es el hábito lector: a mí no me preocupa tanto el formato; bueno, sí me preocupa, pero me interesa más que haya lectores.

http://www.lalinternadeltraductor.org/n5/educacion-hijas.html

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