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  1. Estándares.Es importante la utilización de estándares y separar el continente del contenido. Hoy en día hay muchas editoriales que continúan utilizando programas obsoletos hace años para elaborar sus ficheros. El sector editorial padece una profunda desactualización tecnológica tanto a nivel de hardware como de software o humano (recursos humanos no familiarizados con las tecnologías). El libro digital te obliga a tomar medidas de actualización.
  2. Metadatos.Debemos cubrir todos los datos útiles para su explotación en búsquedas como en los procesos y tratamientos aplicados a los documentos.
  3. Diseño. Hay que tener en cuenta factores como la legibilidad digital del contenido, el uso de tipo de letras y tipografías condicionadas por la limitación digital, el uso de imágenes y de colores, etc. El diseñador debe conocer determinados aspectos de los procesos editoriales para saber qué puede hacer y qué no.
  4. Derechos. Las leyes de derechos de autor se han quedado obsoletas por el avance de las tecnologías. Es normal. Las leyes siempre van por detrás de la sociedad. Las leyes deben “relajarse”. Los derechos pasan por su universalización.
  5. Soportes. No es la guerra del editor. Cada día están apareciendo nuevos dispositivos y seguramente no tendremos un futuro ostentado por un solo dispositivo sino que habrá varios.
  6. Multiplataforma. Debemos estar preparados para vender en el mayor número de plataformas. No tiene sentido vender nuestros libros solamente en una página web.
  7. Precios. Los precios no se pueden marcar sobre la base de los precios físicos porque no tienen nada que ver. El precio de los libros digitales no está asociado a una tirada, por lo que debe orientarse hacia lo que están dispuestos a pagar los usuarios en la Red por el libro.
  8. Desintermediación. Salvo el escritor y el lector en un entorno digital ningún actor es imprescindible. Todos los agentes son susceptibles de desaparecer de la cadena y solamente aquellos que sean capaces de aportar valor al producto final sobrevivirán.
  9. Sistemas anticopia. El problema no es tanto el DRM como la nefasta experiencia que ofrece al usuario complicando los procesos de compra y préstamo de libros.
  10. Identidad digital. El editor debe potenciar la marca en la Red tanto de las marcas tangibles (marcas comerciales, corporativas) como intangibles (editor, autores, etc)
  11. Comunicación online. Toda editorial debe tener un plan de comunicación online que le permita realizar campañas de promoción y el uso de las redes sociales. El boca a boca se produce hoy en día en la Red.
  12. Convertibilidad. El fin de todo esto es llegar a la convertibilidad, es decir, que el usuario, finalmente compre nuestros contenidos en la Red. Se cierra el círculo de la credibilidad. El factor diferenciador en internet es la convertibilidad.

Fuente:Anatomía de la edición. http://www.anatomiadelaedicion.com

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