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El título refleja a la perfección la esencia de este libro. Una obra explosiva y juguetona que seduce y puede dañar. Lo que parece obvio, y ajeno a discusión, es que Rebeca Le Rumeur ha escrito un buen libro de relatos. Textos breves y contundentes, ajenos a la dispersión y a la pérdida de tiempo, absolutamente adaptados al vértigo de nuestra sociedad. Muestran, con gloriosas excepciones, a personajes en situaciones desesperadas, que reaccionan, en consecuencia, de forma desesperada. No intenta reflejar el esplendor de la cotidianeidad, ni la épica del día a día. No. Va directa al grano. Hablan sobre gente atrapada, sea por metafóricas cuerdas, por el peso desmesurado de una vida sin salida ni solución o por el pertinaz ruido del llanto de un niño. Son relatos breves, escritos sin miedo, sin sujeción a las normas canónicas de lo que “debe ser” la literatura. “Lola dinamita” muestra a una autora que ha contemplado el horror, el vacío que nos acompaña a todos -irremediable, como sabemos y tantas veces no queremos saber- y ha sabido transformar la angustia en una pequeña obra de arte. Esa libertad, ese desafío, resulta gratificante, como un trago de limonada helada en una tarde de agosto. Pero la libertad no degenera en libertinaje ya que Lola dinamita posee una redacción perfecta: “Llevaba años sobre la superficie de aquellas cuerdas blancas y tensas. Sus pies se habían acostumbrado a deslizarse por los estrechos filamentos. Se habituó a vivir sintiendo el movimiento de esos enormes hilos y los escalaba con agilidad. Antes de dormir se sentaba en uno de ellos y dejaba caer la espalda hasta que alguno lo recogía; siempre había una cuerda interrumpiendo el descenso”. Además si las salvajes reacciones de sus personajes resultan creíbles es, como ocurre con todos los buenos textos, por su capacidad para haber creado, previamente, un lecho en el que ha escondido la imprescindible y mullida justificación de sus actos. Así ocurre porque sus personajes son creíbles y complejos, lo que resulta más que meritorio, dada su mencionada brevedad. Concluyendo: un libro que sorprende, excita y conforta. Porque todos, en algún momento, hemos pensado en meter fuego a nuestra vida.

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